LDP MAGAZINEN °88

Cuando miramos atrás, hasta nuestra más tierna infancia, vienen a nuestra memoria aquella caja tonta llamada televisión que se convirtió en nuestra niñera y después en nuestra amiga, que nos trasladaba a mundos fascinantes en blanco y negro. Antes de que llegara el color, nos criamos con viejas series y películas, pero también con aquellos que nuestros padres llamaban despectivamente “monitos”, pero que con el correr de los años comprendimos que en realidad eran “dibujos animados”, un trabajo de artesanos, genios de los lápices, el papel, las celdas y secuencias animadas a mano, veinticuatro a doce cuadros por segundos, en blanco negro o color, que se convertían en titánicas como interminables secciones de trabajo para sacar semanalmente una serie, cortos de no más de seis minutos, que sumándolos por tres  -lo que componía cada capítulo-, teníamos un total de dieciocho minutos aproximadamente; o aquellas que eran episodios más largos que llegaban casi a la media hora de duración. Todo un reto para hombres y mujeres, que anónimamente realizaban estas maravillas por muy simples o complicadas que estas fueran, decimos anónimamente porque muchas veces cortaban los créditos de cierre antes que pudiéramos leer.

Entonces aquellos “monitos” eran en realidad algo más complejo, que para el común de los mortales no importaba, solo sabían que estaban ahí para entretener a los peques de la casa. Pero estos crecieron y comenzaron averiguar cómo se realizaban y quienes estaban detrás, sin darse cuenta que manejaban mucha información, de realizadores, directores, productoras, y un largo etc., convirtiéndose en sus héroes, alguien a quien admirar y seguir en algunos casos sus pasos. Entonces démosle las gracias a todos ellos por estar ahí con sus obras, no solo por entretenernos sino como amigos, y estar en todos esos momentos triviales de la vida, donde la alegría se funde con la tristeza, sacándonos una sonrisa cuando más lo necesitamos.

Entonces ahora hablamos con orgullo de “dibujos animados”, una profesión que en un minuto se aprendió al entrar como aprendiz a estos estudios creativos, al fragor del trabajo, pero que hoy se estudia como carrera. Ahora, adentrémonos en una fracción de aquellas series que estuvieron presentes en nuestras vidas y nos marcaron a fuego. 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *