UN CUENTO DE NIÑOS

He estado poniéndome al día atacando Netflix casi como una obsesión, no solo persiguiendo series o películas de las que oí o me contaron, sino también visitando fugazmente otras que parecían tiempo perdido. Puedo decir -aunque puede también que se trate de alguna psicosis mas o menos permanente de mi pobre mente- que estamos cada vez mas obsesionados mas bien con los dilemas morales que por la simple acción y entretención. Y hasta ahora al parecer, las series que podemos catalogar como buenas, han caído en el descrédito precisamente porque se ha disipado en ellas la carga que el gran publico quiere o que los financistas y productores creen que el publico anhela: los dichosos dilemas morales. No se trata pues de una novedad puesto ha existido siempre y poderosamente a lo largo de toda la literatura, pero su presencia no había abarcado tanto ni tan fuertemente el mainstream infanto-juvenil. Podemos verlo desde este modo que me parece entretenido…desde la genial Billy Budd de Melville filmado en 1962 hasta Watchmen dirigida por Snyder en 2009 todo el panorama parecía bastante tranquilo. ¿Que pasó? la verdad no lo se. Y ya que no se trata de la obtusa idea del bien sobre el mal en donde los superhéroes son hitos icónicos, la cosa se pone mas divertida. Interesantes son películas como “Exmachina”, “Trascendence”, “Splice”, “Morgan”, La chica con todos los regalos, o la alucinante “The Road”, parando por algunas seriales muy en el tono como “Los 100”, “The Walking Dead”, incluso “Dardevil”, la depresiva “Jessica Jones”, incluso los felpuditos y adorables “Luke Cage”, “Iron Fist”, o “Zoo”, mas otras cuantas, nos ponen frente a la evidencia que la idea del bien y el mal es como la idea del viejito pascuero: un cuento de niños. Pareciera que el espíritu humano se encuentra enfrentado a una fragmentación profunda en su acelerado paso evolutivo, que deja atrás las remotas alusiones darwinianas de lo fisiológico/biológico, sino que avanzamos a una poderosa evolución psicológica -si se quiere- en que las reglas ineludibles del bien y el mal, que dan origen no solo a la justicia y las leyes, y a las conductas que nos rigen cotidianamente como sociedad, se están yendo al soberano carajo.

Jorge Collao

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