El Manuscrito del Diablo

La literatura fantástica, en mi opinión, debe manifestarse como una forma de arte en la que el autor intenta crear un mundo, ya sea rompiendo los parámetros de la realidad, creando una propia, formando así una fantasía; o intentando crear una realidad proyectada en los avances tecnológicos, manteniendo la coherencia y racionalidad del mundo que conocemos, elaborando un relato de ciencia ficción. En ambos aspectos, tan disímiles, tan heterogéneos, con implicancias tan opuestas, existe un punto en común: La trama de la obra busca ser el objetivo principal de lectura. En otras palabras, el autor nos presenta una trama, una aventura, una historia. Pues bien, esto no sucede con El manuscrito del Diablo.

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