VIAJES EN EL TIEMPO

Lo primero es advertir que el concepto mismo del tiempo que manejamos habitualmente es, por lo demás, errado. Asociamos el paso del tiempo a la metáfora del reloj, o de cualquier dispositivo que mide el transcurrir, o que se comporta de una manera constante. El tiempo asociado al reloj de arena o al reloj de cesio es, para estos efectos, la misma cosa. Entender que el tiempo es una cualidad física, indistinguible del espacio (entendido aquí como “lo que es o existe”) que, de plano, solemos también asociarlo a una cualidad filosófica. Es más apropiado hablar entonces, del “tiempo-espacio”. Explicar todos estos conceptos saliendo del ámbito estricto de la física teórica y sus matemáticas consustanciales, vuelve toda descripción, más bien metafórica y, por lo tanto, bastante ajena a lo que la realidad científica es capaz de describir.

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