TOY STORY 4 ME DEJÓ UN SABOR AMARGO DE BOCA

Después de tener grandes expectativas con el filme, creo en lo personal que definitivamente era innecesaria una cuarta entrega. La saga de los juguetes tuvo un final redondo con su tercera cinta, está demás decir lo lacrimógeno que fue de principio a fin.

Esta última parte se ve forzada a ratos, con personajes poco carismáticos, dejando prácticamente fuera del juego a los originales, para concentrarse en Woody, Forky y qué sucedió con Bo Peep y su rebaño de ovejas, cosa que se agradece de verdad, sin mencionar el cambio radical de la pastora que está más empoderada de acuerdo a los nuevos tiempos. Lo que salva a Toy Story 4 es lo grandioso que sea convertido en materia de animación 3D, donde podemos ver hasta los más mínimos detalles en cada personaje, incluyendo los secundarios o extras, que me dejaron en más de una escena con la boca abierta. La animación, como algunos momentos cruciales y lacrimógenos es lo que ayuda definitivamente a la película salir adelante, sin nombrar todos los cameos de producciones anteriores de Pixar, dándole un cierre final a 24 años de historia que vieron crecer a muchos de sus espectadores y envejecer a otros.
Quizás no volvamos a ver la dupla Woody/Buzz Lightyear ya que queda más que claro que cumplieron un ciclo, pero seamos sinceros, el dólar mueve montañas.

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